El pasado viernes 11 de octubre, los alumnos del IES Isbilya fuimos a la facultad de Ingeniería, de la Universidad de Sevilla, para la V Jornada andaluza de puertas abiertas. Asistimos aquellos alumnos con notas de sobresaliente en las asignaturas de Matemáticas y Física y Química de 4º de ESO y Tecnología de 3º de ESO.

Al comenzar la jornada nos reunieron en el salón de actos de la facultad, para darnos la bienvenida y exponernos, mediante un vídeo explicativo, la utilidad de la ingeniería en el mundo que nos rodea. Después del mismo, nos explicaron en qué iba a consistir la mañana. La jornada se dividía en un examen, un descanso para desayunar de unos treinta minutos, una visita guiada por varias zonas de las instalaciones y, por último, la entrega de premios a los 24 alumnos que habían obtenido mejor puntuación en la prueba.

Alumnos de 1º de Bachillerato con el profesor Don Rafael Pérez (Director del IES Isbilya)

Para empezar, fuimos a uno de los sótanos de la facultad donde realizamos la prueba tipo test, que consistía de 40 preguntas sobre las materias anteriormente mencionadas, y valoraba nuestros conocimientos. Fue difícil, especialmente tras los estragos que hace el verano en nuestra memoria, pero no imposible, ya que contábamos con tiempo de sobra para responder a todas las preguntas. Una vez acabada, descansamos al aire libre en el parking, donde la mayoría desayunamos junto a una máquina de vapor y vimos muy de cerca un A400M sobrevolando la facultad. El desayuno consistía en un sandwich, frutos secos y una mandarina, todo ello cortesía de la universidad.

Continuando con la jornada, fuimos separados en grupos para visitar las instalaciones. Yo, al tener un primer apellido que empieza por la A, fui asignado al primer grupo, al igual que una compañera de nuestro instituto. Nos llevaron a dos laboratorios, el primero era el de ciencia de materiales. Allí se nos expuso cómo afectan las vibraciones a un material, así como las máquinas e instrumentos empleados para probar las distintas cualidades de los materiales. Seguidamente, fuimos al laboratorio de química, donde nos dejaron maravillados por el tamaño de los distintos aparatos con los que enseñan, explican e investigan. Incluso, se nos hizo un par de demostraciones para nuestro asombro.

Por último, nos desplazamos nuevamente al salón de actos para la entrega de premios. Tristemente no conseguimos ninguno de los 24 diplomas con los que se accede a las clases de estimulación para la ingeniería.

Aun con este final agridulce y ya algo cansado de llevar la mochila constantemente a la espalda, volví muy contento. Pues no solo había podido ver de cerca los aparatos que estudiamos en clase, sino que, también  pudimos experimentar con ellos. Para mi fue una experiencia magnífica y una muestra de todo lo que es capaz la Universidad de Sevilla y su avanzado instrumental.

Francisco Alanís Cañamero

1º BACH B